Luego del postre que siguió a la deliciosa cena, comienzo a agradecer la hospitalidad de la familia proveniente de Ganímedes. Oicaroh, mientras me acompaña hasta la salida de la nave, vuelve a repetirme:
-No quiero que te sientas presionada, ese sentimiento dista mucho de mi deseo de hacerte feliz.
Sus padres, Adnaloy y Solrac, nos miran desde corta distancia, tomados de las manos, viendo en nosotros la posibilidad de cumplir con el Plan Galáctico, y especialmente, de aumentar el grupo familiar…
Salimos al parque y antes de que termine de volver mi cabeza, para dar una última mirada a la majestuosa nave, solamente veo árboles, bancos y sombras. Bajo la tenue iluminación de las farolas, miré a Oicaroh con un sentimiento indefinido, una mezcla de amor, emoción y curiosidad. Nos besamos. Nuestros corazones, próximos, laten aceleradamente. Tanto, que siento que voy perdiendo otra vez la noción del momento que atravieso. Estoy por desmayarme. “No ahora!” pienso.
.............
-Jimena..., Jimena... !
Alguien me nombra. Los ojos me pesan, no puedo abrirlos, pero reconozco la voz de Horacio.
-Parece que reacciona, doctor! Está volviendo en sí!
La voz de Yolanda, su madre, me llega como desde muy lejos. Finalmente los abro y veo a Carlos, el padre de Horacio, quien me sonríe con un dejo de preocupación.
-Buen susto nos has dado, muchachita! Estábamos esperándote en el salón, y al ver que llegó sin ti el auto de Gonzalo, nos alarmamos mucho. Pero por suerte no te ocurrió nada grave, es lo que importa ahora.
-Qué me pasa? No entiendo que ocurre… - pregunto algo confundida.
-Mientras esperabas el auto en el que vendrías a la fiesta, junto con Sebastián, Vanesa y Gonzalo, se ve que fuiste al tocador y te resbalaste en la escalera. Perdiste el conocimiento, y al no verte, los chicos llegaron solos a la fiesta.
Pero el médico dice que no sufriste más que algunas contusiones leves, afortunadamente.- me explica mi novio, a quien noto increíblemente parecido a Oicaroh.
Al mirar nuevamente a Yolanda y a Carlos, me sucede lo mismo. Son idénticos a Adnaloy y a Solrac. Mi reacción inesperada hace que me miren de manera extraña. No puedo dejar de reirme al recordar el sueño que había tenido durante mi desmayo, luego de la caída. Advierto la similitud de los nombres, pero en espejo… Nuestra mente es muy complicada, a veces...
Mi cachorra Doberman, mientras lame mi mano, agita con alegría inmensa su rabo recortado, y acercándome su pelotita, me invita a jugar. Pero ahora, no puedo hacerlo, debemos ir a la fiesta de cumpleaños de mi futuro marido, cuanto antes!
FIN
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