MIS HISTORIAS. La alquimia entre la realidad y los sueños. Entre los sueños y la imaginación.







domingo, noviembre 30, 2008

CUANDO HABLA EL CORAZÓN


Se hundió sin saber como emerger del océano de su gran dolor. Me dí cuenta.
La encontré muy diferente a la mujer altiva, orgullosa y despiadada que era ayer, que se había ido, luego de saber que la silla de ruedas serían mis piernas, para siempre.

Entró al estudio intempestivamente.
Con los ojos inundados, abrió el corazón, y derramó su contenido:

-“Sería muy fácil para mí imaginar historias de heroínas lejanas, que viven en países exóticos, rodeadas de lujos y riquezas deslumbrantes.
Leyendas sobre mujeres hermosas, con tanto poder como para hacer hincar de rodillas al mundo entero.
Bodas de princesas paseadas en carrozas cubiertas de azucenas blancas y encajes de filigrana.
Salones de palacios encantados, con parejas danzando y girando sin cesar, al compás de los valses más románticos del mundo.
Pero me resulta imposible imaginar el primer día del resto de mi vida, sin tenerte conmigo.
Imposible.”

La escritora de best sellers más famosa y mediática que tanto amo, me mostró su verdadero rostro, y la perdoné.


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viernes, noviembre 21, 2008

PAPEL, LIBROS Y SUEÑOS


Mariquita Gutiérrez del Valle heredó aquel don de las mujeres de Barichara. En su familia, no hubo mujer que no supiera el secreto de elaborar papel con fibra de fique. La cabuya, de color “verde Colombia”, crecía espontáneamente en su tierra. Y la joven sabía cómo trabajarla...
Sus manos eran ásperas por la cal que se usaba para tratar la fibra. Pero sabían obtener el más maravilloso papel...
Con la ayuda de su padre, había transformado una vieja prensa para moler uvas, perteneciente a la bodega familiar, en una especie de “imprenta Gutenberg”, con la cual realizaba hermosos libros artesanales.

Éstos fueron los eslabones de la cadena que llevaron los pasos de Mariquita hasta la puerta de José Asunción Silva.
El joven escritor, tentado por la fama del papel y la belleza de la trigueña, mandó buscarla para negociar. Después, llegó el amor...

José rubricó ese romance regalándole una copia del manuscrito de su flamante “Juntos los dos”. Pero un día se marchó prometiendo regresar.

El suicidio de José marcó el principio del fin. Mariquita nunca más se volvió a enamorar.
Sólo creaba libros artesanales...


APL©2008

miércoles, noviembre 12, 2008

CUENTO POLICIAL FUTURISTA




Clave secreta

Los que lo conocían decían que Isaías había nacido policía. Los métodos utilizados en sus patrullajes por el corredor azul, desde Marte a la Tierra, siempre daban resultados positivos. Ese trayecto era el camino obligatorio del tránsito vehicular interplanetario, y las naves decomisadas, tras habérseles encontrado drogas alucinógenas, quedaban a disposición del Departamento Policial Terráqueo a la que pertenecía el joven, con base en el Río de la Plata.
Claro que sus métodos no eran ortodoxos, precisamente. Lorna, su compañera de patrulla, era la clave del éxito de cada misión que se les confiaba.
Experta en programación y hacker habilidosa, había adoptado un sistema de detección de drogas prohibidas, inconfesable. El programa que había inventado actuaba como el más temible de los virus: se introducía hasta los discos duros más protegidos y llegaba hasta los más ocultos puntos de distribución de las sustancias no permitidas. Tanto en la Tierra como en el planeta rojo.
Al guardar en sus archivos fórmulas químicas en desuso, la escultural y bella policía había descubierto que la antiquísima fórmula del dulce de leche, programada especialmente, permitía dar con los diminutos estuches con droga, escondidos en el interior de los asientos de las naves interplanetarias.

Noche de Casino y copas

Isaías estaba terminando de vestirse con otro uniforme limpio, luego de la sesión reparadora en el spa obligatorio del Departamento Policial, y se preguntaba si Lorna estaría de humor para ir a beber y jugar al casino de moda en Calisto. La patrulla había sido positiva en cuanto a la cuantiosa captura de delincuentes en el corredor azul, y esa hora de relax les llegó como un regalo ansiado. Ambos necesitaban y se merecían un rato de esparcimiento. Su trayectoria era impecable.
El apuesto oficial ajustó el cinturón que sostenía la pistola de rayos Klug y fue en busca de su hermosa compañera.
-¿Qué pasa contigo? ¿Eres adicta a las enciclopedias virtuales? ¡Ja, ja, ja! Vamos, preciosa, te llevo a pasear.
Lorna abandonó su Personal Computer y accedió.
-Espera que retoco mi make-up, hombre.
Se colocó el coqueto yelmo de maquillaje instantáneo y al quitárselo provocó el espontáneo silbido de aprobación de Isaías.
Al llegar, estacionaron la nave policial e ingresaron al salón del casino Kant-Laplace, maravillándose con sus pisos transparentes que permitían ver las estrellas.
Calisto era todavía, uno de los satélites más pacíficos de Júpiter. Faltaba mucho para otra jornada febril, pensaron los jóvenes policías interestelares, sonriendo felices.

Objetivo: Calisto

El casino de Calisto rebosaba de gente. La mezcla de civiles de Ganímedes, Io y Europa, más habitantes locales, y policías de diferentes corredores, era notoria.
Jonathan, ascendente oficial del corredor verde entre la Tierra y Venus, se acercó a la mesa en la cual Lorna estaba a punto de apostar a la letra gamma de la ruleta virtual.
-Lorna, el universo es un pañuelo, dirían mis ancestros ¡Me alegro de verte!
-¡Jon! No lo puedo creer, yo también…
Pero la explosión en la entrada del casino dejó a todos paralizados por unos segundos.
Isaías, con la pistola de rayos desenfundada, tomó a su compañera de un brazo y la cubrió con su cuerpo, bajo la lluvia de cristales rotos. La confusión era general. Las comisiones policiales de diferentes sedes interplanetarias, actuaron en consecuencia, y retornó la calma, al detenerse rápidamente a los terroristas.
La inmediata reparación de los daños propició que el casino volviera a funcionar enseguida.
Lorna buscó con la mirada a su ex compañero.
Un grupo de paramédicos, atendía a los caídos, entre los que se hallaba Jon. Estaba malherido.
Isaías y Lorna permanecieron junto a él hasta que fuera trasladado hasta el Hospital General de Calisto.

Esperar y confiar

Los oficiales de policía Lorna e Isaías, escoltaron la nave ambulancia hasta el Hospital General de Calisto que transportaba a su compañero Jonathan, grave, pero fuera de peligro.
El atentado al casino estaba claramente dirigido a la plana superior de la fuerza policial, ya que la concurrencia estaba mayoritariamente compuesta por hombres de altos grados. Los delincuentes advirtieron el flamante nombramiento del oficial herido, quien conocía de memoria los planes de la organización, gracias a la pericia de sus informantes camouflados en casi todo el sistema solar.
Al llegar al nosocomio de alta complejidad, se reforzaron las medidas de seguridad.
Jonathan era uno de los oficiales especializados en Fuerzas de Choque contra terroristas interestelares y pieza clave para desmembrar la red delictiva. El tráfico de drogas ilegales requería la constante actualización en cuanto a los métodos de detección, a causa de la sofisticada elaboración clandestina que asolaba a la mayoría de los planetas.
Isaías y Lorna acompañaron a Jonathan, mientras era llevado hasta la cápsula de cirugía, donde lo someterían al tratamiento robotizado correspondiente. No había que correr riesgos aplicando maniobras por humanos.
Ya en su piso, Lorna liberó las lágrimas contenidas, mientras pulsaba el comando para cenar.

Redoble mancomunado

Luego de las prácticas de tiro con su raygun personal, en la plataforma volante orbital, Isaías integró la comisión de escolta interestelar para traer de vuelta a Jonathan al Río de la Plata. Su pronta recuperación, luego del atentado en Calisto, alegró profundamente a sus amigos.
La policía del sistema solar en su totalidad, ordenó la rápida fabricación de armamento, que sumaría soldados de la justicia, al ejército apostado en satélites orbitales. Se redoblaron las prácticas con látigos neuronales, escudos blindados y catapultas electromágnéticas.
La tarea policial consistía en tomar el control absoluto de los corredores de tránsito obligatorio, ya que registrar vehículos en forma permanente para atrapar delincuentes, debilitaba el accionar de los traficantes de drogas ilegales.
Isaías y Lorna cumplían con las intensas prácticas en el manejo del sofisticado armamento y culminaban las jornadas extenuados. Recobraban la plenitud de su energía, concurriendo al spa obligatorio del Departamento.
El atentado contra Jon había establecido un marcado antes y después, en cuanto a la metodología del accionar policial galáctico, en todo el sistema solar.
Lorna sumaba esfuerzos con su experiencia tecnológica en informática.
En poco tiempo más, los tres amigos vivirán jornadas de verdadera demostración de lealtad a su fuerza.

Lealtad policial

Recuperado del atentado al casino de Calisto, Jonathan retomó con ejemplar dedicación, la estrategia policial preparada para acabar con una de las células narcotraficantes más grande del sistema solar.
Isaías inspeccionaría el corredor azul y Lorna reemplazaría a Jon, vigilando el corredor verde.
Las muñequeras parlantes formaban parte obligada en los uniformes antiflama de cada miembro de las brigadas, y los mensajes codificados se cruzaban durante las veinticuatro horas del día terrestre.
Sobre el gran mapa hológráfico instalado en el Departamento Central, los leds intermitentes indicaban las guaridas espaciales. Sobre éstas podían verse las fotografías y los datos completos digitalizados, de los subjefes narcotraficantes.
Lorna reemplazaba su hora de spa estudiando el plan y fijando en su memoria cada detalle preparado por Jon. Inadvertidamente, se encontró con la pared virtual de un archivo encriptado, pero su pericia la derribó sin mayor esfuerzo.
Cuál no fue su sorpresa al descubrir que sus dos compañeros más cercanos formaban parte de la red delictiva. Jonathan e Isaías pensaban traicionar a toda la Policía del sistema solar.
Su lealtad policial venció al dolor del descubrimiento e inmediatamente, denunció a los corruptos.
Ni remotamente se le había ocurrido imaginar tal fin. Y semejante principio.






APL©2008




domingo, noviembre 09, 2008

AMORES Y RETRATOS AL ÓLEO



El momento del encuentro debía ser siempre el atardecer, cuando los últimos rayos de sol entraran por el ventanal.
Así se lo había indicado la misteriosa dama.

Laura regresó de la Facultad con una leve sonrisa en sus labios y se dirigió, sin prisa, hasta el cuadro.
Le encantaba este ritual en la galería de arte de su madre. Sin hacer ruido se sentó en un sillón frente al inmenso retrato. Cada vez que lo miraba pensaba que quizás al cabo de unos años, luciría como esa mujer a quien se le parecía en los rasgos, notablemente.

Percibió el rumor de la seda, tan conocido. En cuanto el sol iluminó el cuadro, la dama del retrato cobró vida y comenzó a moverse. Acomodó su vestido, tanteó su peinado y dirigiendo la mirada hacia Laura, le sonrió.
La joven se puso de pie y con voz emocionada le dijo:
-Señora, estaba ansiosa por hablar con usted y preguntarle…
-Todo saldrá bien mañana. Aprobarás el examen.
Laura sabía que era muy afortunada al poder contar con alguien que tenía todas las respuestas a sus interrogantes. La dama conocía su destino a la perfección. Era maravilloso.
-Hay algo más, querida niña - agregó con tristeza – te espera un desencanto con respecto al hombre que amas. Debes dejarlo cuanto antes.
-Señora, voy a casarme con él dentro de dos meses…
Bajó la mirada hasta el piso con los ojos inundados. Al mirar nuevamente hacia el retrato, la dama estaba quieta, inmóvil. El sol había abandonado el salón.

A la mañana siguiente, desayunó con su madre.
-Laurita, no has dormido bien?
-Mamá, quién es la dama del retrato?
-No sé, es una pintura muy misteriosa. Te disgusta?
-Esa mujer me…

Se contuvo de seguir hablando por temor a que su madre no le creyera si le contaba acerca de las conversaciones que mantenía con la misteriosa mujer.
Se despidió rápidamente y salió a la calle, alterada.

Al regresar, por la tarde, se dirigió rápidamente hasta el retrato. El sol ya estaba enviando sus rayos a través de los cristales y al mirar la pintura quedó paralizada por la sorpresa. En lugar de la dama, se encontró con la figura de un caballero rubio, de grandes bigotes y ataviado con traje azul. El hombre se parecía, increíblemente, a su novio, pero algo mayor.
Laura se sentó de golpe en el sillón, presa de estupor, quiso hablar, pero el caballero se le adelantó:
-Ella debió marcharse. Dijo que ya no tendría el valor de continuar prediciéndote las instancias de tu vida. Deberás aprender a vivir como el resto. Sin saber nada de antemano.
Laura se tomó el rostro y sollozando dijo:
-Pero ella tenía que decirme algo muy importante…
Se interrumpió cuando repentinamente su madre, aproximándose con expresión de alegría, y señalando el nuevo retrato, le explicó:
-Lo trajeron hace un rato. Te gusta este óleo? Esta mañana me pareció que el otro te perturbaba, por suerte se vendió. Te contaré algo curioso que me dijeron los compradores. La dama se llamaba Laura, también, y el caballero, Marcelo, como tu novio. Ambos retratos, tan hermosos, nunca lograron estar juntos. Ellos vivieron un gran amor, hace mucho tiempo, pero debieron separarse. No se sabe quien los retrató. Lo asombroso es que cuando se vende una de las pinturas al poco tiempo aparece la otra, en su lugar, como si ambos estuvieran buscándose…



APL©2008