MIS HISTORIAS. La alquimia entre la realidad y los sueños. Entre los sueños y la imaginación.







miércoles, febrero 25, 2009

Tres historias bajo consigna: Cuento ambientado en el puerto de una ciudad lejana.


VLADIMIR


Las vi en cuanto entré. Sus manos. Parecían toscos pergaminos que contaban historias, en los simples gestos de llevarse el vaso o el cigarro a los labios.
Vladimir parecía recortado y pegado, sobre el rectángulo de la ventana iluminado por el sol. El bar no albergaba muchos parroquianos, ese mediodía, por lo cual, fue muy fácil dar con él. ¿Cuántos años tendría? Imposible saberlo. Cada línea de su rostro me decía que había visto más vida de la que contaban en el pequeño puerto alemán. Sus ojos claros eran los únicos que mostraban vivacidad, al seguir el vuelo del casal de gaviotas que se atrevían con un planeo bajo.

Me senté lo más cerca que pude, para observar a la leyenda que me había llevado hasta allí. Había escuchado infinidad de proezas sobre este hombre de río, y me prometí escribir su historia, para el diario donde trabajaba como reportera itinerante. Me acerqué hasta su mesa, le pedí permiso para sentarme y le expliqué mi presencia. Vladimir me miró, me sonrió y con una voz ronca y gastada, aceptó la propuesta. Ahora sé que tuve el privilegio, por primera vez en mi vida, de escuchar la verdadera voz del Rin.


_______________________________________________________


POR ÚLTIMA VEZ

Nos encontramos por última vez. Te engolosina la idea de saberte deseado y del poder que ejerces sobre mi cuerpo. La despedida es en este pequeño puerto lejano que llamamos “nuestro”. Olvidado por Dios y por el progreso. La belleza del lugar ya no nos embriaga como antaño. Importa que nos tenemos. Ahora. Eso queda claro para los dos. Te vienen ganas de abrazarme contra el pequeño puente huérfano de farolas y de testigos. Y liberamos las ganas contenidas. Besos que muerden, y suspiros como gritos. La luna platea las manos, los cuerpos, las bocas y la danza del fuego. Nadie nos ve. Porque en este puerto nadie ve nada. Y al separarnos, te sientes rey, y yo, plena. Llevando en mis entrañas el inicio de otra vida, según mi calendario personal. De la que nunca sabrás, si germina tu semilla. Lo juro por este mar.


_______________________________________________________


A VECES, SE ACERCA Y ME BESA

¿Dónde estará, dónde quedaron sus brazos repletos de libros, apuntes y sueños? ¿Qué habrá sido de su amor eterno, cual mariposa o estrella fugaz? ¿Y de su piel bronceada en verano, y de sus manos enguantadas en invierno?Se fue alejando, sin pausa, de manera constante. Dejando su estela, surcando la vida, tallando proyectos. Ya no la veo en los espejos, ni en la sombra que se recorta junto a mí.

Su barca, vacía de penas y repleta de ilusiones, se marchó. Su mano, firme en el timón, la llevó por mil playas, para conocer mil rostros. Yo sé que ha secado sus ojos cuando le volvieron la espalda, prescindibles seres oscuros y olvidables. Esos que no advirtieron su esencia y despreciaron sus manos llenas.

Hoy la recuerdo y me invade la ternura. Ella quedó en una ciudad lejana, difusa y etérea. Allí vive feliz, porque el tiempo se detuvo en abanicos construidos con fotos, cartas y besos desgranados, que flotan ingenuos, crédulos. Como toda promesa.

Su nave se acerca, a veces, hasta mi playa. Se queda un instante, me besa.

Porque sabe que su puerto soy yo.

Luego retorna sobre sus huellas, dibujadas en el ayer.

APL©2009

jueves, febrero 19, 2009

SIEMPRE TE RECORDARÉ, AMIGO DEL ALMA









Querido Oficial Aldo Garrido, tuve el orgullo y el honor de conocerte desde hace más de veinte años. Quién no te quería, por Dios, si eras el Ángel Guardián del barrio.
San Isidro te llora, desconsoladamente. Te buscaremos con la mirada y te veremos caminar como siempre, si cerramos los ojos un segundo, en cualquier esquina. Alerta, elegante, pulcro, derecho, servicial, cálido. HONESTO.


¡Hasta siempre, CAPITÁN! (vos me entendés...)


Alicia (la hija de otro Capitán)


19 de Febrero de 2009


martes, febrero 10, 2009

Tres historias bajo consigna: "Mariana subió las escaleras sin encender las luces".


PEQUEÑO DETALLE

Mariana subió las escaleras sin encender las luces.
Las voces de la planta baja se alejaban y se hacían casi inaudibles. Necesitaba estar a solas en su habitación. Su mente tardaba en aceptar el hecho. Estaba harta de los interrogatorios.
La policía científica, abocada al minucioso trabajo de encontrar huellas que permitieran esclarecer lo ocurrido, copaba la casa desde el amanecer.
-Encontramos huellas por toda la vivienda. Creo que luego de llevarlas a laboratorio, el camino hasta el asesino será fácil y corto.

Un llamado anónimo a la policía, dio cuenta que en horas de la madrugada, en el tranquilo barrio, se habían escuchado gritos. Cuando llegaron los efectivos encontraron a Mariana durmiendo en su cama, y en la sala principal, sobre el piso, el cuerpo de su abuelo, apuñalado.
No hallaron el arma asesina. Tampoco había indicios de robo ni puertas o ventanas violentadas. Solamente un detalle llamó la atención de todos. El asesino había cortado la electricidad, en ambas plantas de la vivienda.

Las pruebas de laboratorio, demostraron que las huellas pertenecían a Mariana, en su totalidad.
La joven ciega fue detenida. No pudo ver que su almohada estaba levemente manchada por el puñal escondido en su interior.


________________________________________________________


MARIANA SE QUEDA

Mariana subió las escaleras sin encender las luces, dichosa, exultante. Se veía hermosa. Mientras iba acercándose a su habitación, sentía que la observaban desde el comedor, varios pares de ojos, engolosinados con la vista de su cuerpo. Totalmente a propósito, ella se acariciaba el talle, los senos y los muslos, aún turgentes. Había elegido el vestido de seda rojo fuego, para destacar más la piel de nácar, y en el pelo negro noche, destellaban los rubíes del broche. Estaba feliz. Hoy saldría de esa casa del brazo de su amor, para festejar la compra de su nuevo hogar. Se apoyó en la baranda y agitando su mano, saludó a los curiosos, lanzando una sonora carcajada burlona. Luego, se contempló largamente en el espejo, sonriendo y ensayando poses seductoras.

-Mariana se irá hoy, ¿verdad?
-No. No está autorizada a salir.
- Pero la vendrán a buscar. ¿Qué le diremos a su esposo?
-Que no se le da el alta, por ahora, porque no responde a la medicación. Ahora, por favor, cámbiale el guardapolvo. Ese que lleva puesto tiene manchas de sopa del mediodía… Si el viejo la llega a ver así, nos perderemos las propinas.


_______________________________________________________


DOS ESMERALDAS


Mariana subió las escaleras sin encender las luces. Los anteojos láser la dotaban de ojos de gato y no había rincón que se resistiera ante ella.
Una pantera se había escondido en el establo de un rico granjero. Seguramente estaría agazapada y a punto de saltar sobre cualquiera que se acercara. El animal herido había dejado huellas de sangre visibles y fáciles de seguir. Por lo tanto, además de enfurecido, estaría muy dolorido, también. Esa noche, había luchado con otro animal de su especie, en la dura pelea por la comida. El alimento en disputa había sido uno de los caballos.

El resto de sus compañeros buscaba por los alrededores. Habían dejado el camión jaula cerca, para iniciar la cacería con rifles cargados con dardos somníferos, y gruesas redes.

Mariana seguía escrutando cada recoveco donde habían peleado las fieras. Hasta que detrás de unos fardos, se enfrentó a la pantera que buscaban. Era una hembra. Con un profundo zarpazo en la cabeza. Echada sobre el heno, miraba a Mariana sin ánimo de saltar. Sus ojos, cual dos esmeraldas, miraban alternativamente a sus dos cachorros recién nacidos, y a la boca de la escopeta. Se había rendido. Sólo quería descansar.


APL©2009