MIS HISTORIAS. La alquimia entre la realidad y los sueños. Entre los sueños y la imaginación.







domingo, abril 18, 2010

LILI, MI NENA


Mariano y Esteban habían compartido la escuela secundaria. Se conocían de memoria. Además se odiaban. No sabían bien por qué, pero no se podían ver desde el primer año. Quizás por alguna nimiedad entre jóvenes que están asomando a la vida. O por envidia. Los dos eran atractivos y explotaban las mismas posibilidades con las chicas.

El padre de Mariano tenía mucho dinero. En cambio, Esteban, de familia modesta, nunca tenía una moneda en el bolsillo.

Después de terminar el bachillerato, Mariano empezó Medicina y Esteban, el profesorado de piano. Las carreras de un cirujano plástico exitoso y un maestro de teoría y solfeo de barrio, no tenían nada en común. Por lo tanto sus vidas tomaron rumbos muy diferentes.

Mariano se instaló en Europa, conoció una francesa, se casó con ella y tuvieron una hija. Esteban se quedó en el barrio, se casó, pero se separó porque la mujer odiaba el piano.

Mariano volvió al país. Un accidente lo dejó viudo y con una hija jovencita que no podía caminar más.

Esteban, un día vio el aviso que puso Mariano, y fue. Por lo que fuera. Ya casi no tenía para vivir.

Mariano y Esteban se vieron y volvió el pasado. Pero se necesitaban mutuamente.
-Ella es Lili, mi nena. Mañana estamos de fiesta, cumple veintiuno...

Esteban se quedó a vivir en la casa de Mariano para darle clases de piano a la hija en silla de ruedas.

Las clases de piano, con el profesor viviendo en casa, era un sueño hecho realidad. Se los veía dichosos a los dos. La alumna aprendiendo y el maestro cobrando.

Mariano viajó a España para presidir un congreso mundial de medicina. Se fue tranquilo, al pensar que Lili había vuelto a sonreir.

Cuando regresó, a los quince días, el que ya no sonreía era él.

Las palabras del comisario, descarnadas, convirtieron su dolor en furia:

-No hay delito, doctor. Están casados y de luna de miel en Europa, además, una de las cuentas, la del banco en Suiza, está a nombre de su hija. No hay delito.
Si lo mata, el que va preso es usted...


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