MIS HISTORIAS. La alquimia entre la realidad y los sueños. Entre los sueños y la imaginación.







lunes, diciembre 26, 2011

¡FELIZ NAVIDAD Y FELIZ COMIENZO DE 2012!

Deseo fervientemente que mis queridos afectos todos, familiares y amigos, transiten esta época de festejos y renovaciones, con salud y paz. También les agradezco su paso por este blog que tanto quiero. Mi abrazo más cálido para todos.

Alicia

sábado, diciembre 03, 2011

FM SIGNOS 92.5, MUNRO, (VTE. LÓPEZ - ARGENTINA) - SINÓNIMO DE CONFRATERNIDAD






El sábado 3 de Diciembre, el director de FM SIGNOS 92.5, MARCELO REBOSSIO, nos reunió a todos los integrantes de la programación en las instalaciones de la misma, para saludarnos con motivo de la finalización del año y renovar los deseos de mucha suerte para los que estamos nominados para el GAVIOTA FEDERAL, cuya fiesta de entrega de premios será el 10 de Diciembre, en MAR DEL PLATA.

La magnífica terraza del edificio de la radio, con una gran mesa colmada de exquisiteces, se convirtió en una verdadera reunión familiar. Los flashes incesantes de las cámaras fotográficas, los brindis y las risas daban muestra cabal de la fiesta. Hubo agradecimientos y sorteos de regalos para los presentes.

La gran familia de FM SIGNOS 92.5 es digna de destacarse en cuanto a la confraternidad que se respira. Me enorgullece pertenecer a ella.

lunes, noviembre 07, 2011

PREMIO NACIONAL ANTENA VIP 2011 - LA PLATA, BUENOS AIRES.

El domingo 6 de Noviembre de 2011 fue la fiesta de la entrega de PREMIOS ANTENA VIP, en LA PLATA, capital de la Prov. de BUENOS AIRES.
Mi programa radial MIS MEJORES PALABRAS obtuvo premio en el rubro "Magazine cultural". Y mi operadora técnica obtuvo el premio a MEJOR OPERACIÓN TÉCNICA.
FM SIGNOS 92.5 fue la emisora con más programas nominados y premiados, de las que se presentaron a nivel nacional. Su director, el señor MARCELO REBOSSIO, obtuvo el premio más importante y esperado de la noche: PREMIO A LA MEJOR FM. 
Una noche de emociones, risas, gritos y aplausos.


lunes, octubre 24, 2011

CENTRO MUNICIPAL DE LA MUJER "DIANA STAUBLI", (Vicente López, Bs. As., Argentina)

Estuve en el Centro Municipal de la Mujer "Diana Staubli", en Vicente López, Prov. de Buenos Aires, para interiorizarme sobre sus actividades y servicios, y fui recibida por su directora, la Sra. Zulma Faiad, quien de manera muy generosa se prestó a una breve entrevista y a una fotografía para ilustrar esta nota. Ella misma nos cuenta el accionar del Centro que preside:





El Centro Municipal de la Mujer está situado en Juan de Garay 3137, Olivos, Prov. de Buenos Aires, Argentina.

sábado, octubre 22, 2011

ARROYO PACÚ: SOÑAR DESPIERTO




VIAJE TIBIO Y AZUL



El agua del río espera paciente,

Amiga que entiende, que guarda secretos.

Su lecho barroso no esconde ni miente,

Me muestra el camino con ritmo concreto.



El cielo se mira en el agua leonada,

No hay prisa ni pausa que cambie mi remo.

Turquesa infinito en esta jornada,

De juncos, de aire, de todo estoy pleno.



La costa que pasa, asiente y acepta

Que apenas altere el concierto perfecto.

Respiro muy suave esta brisa que humecta,

Mi cuerpo, mis manos, de humano imperfecto.



Video: Marcelo
Poema: Alicia


Safe Creative #1110220354476

sábado, octubre 15, 2011

TE TENGO, NOS TIENE






Te tengo abrazado y llueve en verano
El agua nos moja y el resto se espeja
Sin prisa llevamos noticias muy dulces
Tu niño o mi niña nos miran por dentro

Las calles se alargan, se ensanchan y brillan
La gente camina, no entiende ni mira
Las gotas nos calan, no importan ni duelen
Tal vez se evaporan al paso que adoran

Te tengo abrazado y llueve en verano
Coraje y temblores se mezclan en voces
Que anuncian, que gritan, y el tiempo no pasa
Tu niño o mi niña nos miran por dentro


ALP©2011




Safe Creative #1110150300062

viernes, octubre 14, 2011

NO LE MIENTAN A JIMENA

Instantáneas de Ficción – 10ma Convocatoria Literaria – NO LE MIENTAN A JIMENA




Jimena se aparta del grupito de amigas y se apresta a cumplir lo prometido.
-No lo hagas, Jimena, puede ser peligroso.
-Jimena, si tiene cámara de video quedaste pegada.
-Dejala, cuando la agarre la poli se va a dar cuenta que con éso no se juega.


Jimena no hace caso de las advertencias de sus amigas. Son unas gallinas que le tienen miedo a todo. La jovencita se queda parada sin quitar la vista del local de ropa que está en la vereda de enfrente. Sabe que faltan unos momentos, unos breves instantes para que la dueña, esa rubia asquerosa se quede sola en el negocio. Ya le iba a enseñar que con ella no se juega y que pobre del que le mienta.
Unas semanas antes, Jimena se había acercado hasta la coqueta boutique de la Avenida Cabildo. Con gran desparpajo le dijo a la dueña que le diera las prendas de la vidriera cuando hicieran el cambio, ya que sabía que no las pondría a la venta porque seguro que tenían polvo y manchas del sol. La mujer, para sacársela de encima a la descarada jovencita, le dijo que volviera en dos o tres días, y se las daría.
Jimena regresó con aire triunfante ante la mirada atónita de las amigas, quienes esperaban en la esquina para verla salir del local llena de bolsas con ropa.
Luego de unos quince o veinte minutos, vieron salir a Jimena del negocio con la cara roja de furia y los ojos vidriosos. La dueña del lugar le había mentido. Le dijo que esperara un rato porque la tenía que ayudar una empleada para buscar las cosas al entrepiso del negocio y que entonces apareció un gordo de uniforme que la tomó de un brazo y la quería llevar para atrás y llamar a la policía. Entonces, Jimena le dio al tipo una patada debajo de la cintura y ella pudo soltarse, pero primero le juró a la rubia del negocio que iba a volver cuando estuviera “solita”, y que le iba a dar lo prometido, sí o sí.
Ahora, Jimena se apresta a cumplir lo que no se cansa de jurarle a las amigas. Cuando faltan unos quince minutos para el cierre del local, el custodia del negocio va como de costumbre a la fiambrería que está a media cuadra, para comprarse la picada y las cervezas para cenar y luego vigilar a su jefa mientras cierra la boutique. En ese lapso, Jimena, con la navaja enganchada en la bikini, cruza velozmente hasta donde está la rubia del local, va detrás del mostrador y en un instante fatal le clava la filosa hoja en el abdomen. La expresión de la mujer y la sangre impresionan mucho a Jimena, pero ya está jugada, y como último accionar toma todas las prendas de la vidriera que le permiten sus brazos y su adrenalina. Luego, mirando a la camarita que enfoca a los clientes, en la entrada, cierra el puño y muestra el dedo medio un buen rato, en ademán de burla, saboreando el momento en que la vieran en el video esos policías idiotas.
Luego empieza a correr hacia la plaza de enfrente y las amigas detrás de ella, festejando y vitoreándola como se saluda a los ganadores de cualquier juego deportivo.
Ni a Jimena ni a las amigas les importa la llegada de tres patrulleros y una ambulancia que se detienen frente al local de ropa. Están demasiado divertidas disputándose el botín, eligiendo y probándose las coquetas prendas de una boutique de la Avenida Cabildo.


ALP©2011







(Cuento presentado en Concurso de Cuentos Organizado por la Cámara de Cultura de Merlo, Prov. de Bs. As.)


Safe Creative #1110140296344

miércoles, septiembre 21, 2011

sábado, septiembre 17, 2011

Nota a Carlos Lasalle en el Instituto de Rehabilitación "Dr. Anselmo Marini"




Instancias de la nota realizada al señor Carlos Lasalle, titular de la Asociación Civil El Puente, en el Instituto de Rehabilitación "Dr. Anselmo Marini", el 14 de Septiembre de 2011.
En la fotografía central me encuentro rodeada a mi izquierda por el señor Carlos Lasalle y a mi derecha por el señor Enrique Micheli, conductor del programa "Integrados desde Argentina al Mundo", que se transmite los días lunes a las 17 hs. on line por http://www.aldeaglobal.net.ar/

viernes, septiembre 16, 2011

7° Congreso Internacional de Arte y Rehabilitación, en el Instituto Municipal de Rehabilitación de Vicente López “Dr. Anselmo Marini”.




Los días 14, 15 y 16 de Septiembre tienen lugar las Experiencias y enfoques terapéuticos de talleres artísticos en los procesos de rehabilitación. Es increíblemente variado el diagrama de disertaciones y talleres. Desde horas tempranas la afluencia de concurrentes parecía desbordar el enorme edificio. Por mi parte asistí a la sala B donde la Profesora Paula Delfino expuso su trabajo.

Luego, entre las innumerables personalidades del partido y de otros partidos vecinos, me encontré con el señor Carlos LaSalle, titular de AC El Puente, del Partido de Tigre.

El director del Instituto es el Dr. Ernesto Matassa y el coordinador general del congreso de arte y rehabilitación, es el señor Daniel Gerbiño.
En el Instituto me encontré también con mis colegas de FM Signos quienes tienen a su cargo el programa CAPACIDADES INFINITAS, que se emite los sábados a las 15 hs., y estaban presentes en este congreso realizando una gran labor que se podrá revivir mañana ante el mismo micrófono.

Las notas realizadas se podrán escuchar en la columna derecha y corresponden al programa del viernes 16 de Septiembre.

En la foto estoy con Carlos Lasalle de la Asociación Civil EL PUENTE, del Partido de Tigre, y con Enrique Micheli del programa Integrados de Argentina al mundo, de la radio on line ALDEA GLOBAL

miércoles, junio 15, 2011

EL RUMOR

Tomás alza el hacha con ambas manos y el reflejo del sol en la hoja encandila por unos instantes a Negrito, el joven peón. La pila de trozos de troncos llega casi hasta la misma altura del tejado. El último hachazo indica el fin de la tarea, por ese día.


Mientras tanto, Antonia llena los faroles con el combustible de los tambores. Negrito, un muchacho que habían criado y que los ayuda en las tareas de la chacra, inicia el fuego del horno de barro. Al costado, las bandejas con masa aguardan su turno para convertirse en pan.


No tienen vecinos cercanos que los frecuenten y ése es el motivo por el cual la pequeña polvareda que se divisa a lo lejos sobre la ruta les llama la atención casi al mismo tiempo.

Antonia es la primera que reconoce al que se acerca y sonríe tranquilizando a Tomás que se ha quedado como una estatua con su pipa sin encender, y también al muchacho, quien prosigue avivando el fuego con leña fina.


El vehículo aminora la velocidad y se detiene frente al portón de entrada de la casona.

El rostro de Antonia cambia de expresión. No es su hermano el que conduce sino su cuñada. Un presentimiento amargo la invade y tomando el delantal con ambas manos en ademán de aferrarse a algo, se adelanta hasta la ventanilla:

-¿Pasa algo, Aurora?

Sin contestar, Aurora baja de la camioneta. Se acerca al piletón, abre el grifo del cual sale un chorro que le salpica la ropa y bebe con ansias el agua helada del hueco de su mano.

Recién después contesta tomándose tiempo para ver las caras de sus parientes, cuando la escucharan.

-No pudimos dormir. Anoche ese rumor no nos dejó pegar los ojos. Debe haber sido como a las dos de la mañana. Viene de abajo. No sabemos bien de dónde, pero se siente bajo los pies.

-Deberían revisar el motor del grupo electrógeno. Tal vez la base no amortigua bien los movimientos…

Aurora mira a los ojos a cada uno y su boca se aprieta en un gesto de rabia contenida.

-El motor lo apagamos para ver si se podía escuchar más claramente de dónde diablos provenía el ruido. Ya se lo explicamos a todos ayer, antes de ayer y desde que empezó.

Tomás la mira, preocupado, y pregunta por el cuñado.

-Es casi mediodía, ¿dónde está tu marido?

Antonia, como cayendo en la cuenta, reitera la pregunta:

-Es verdad, ¿por qué no ha venido conduciendo mi hermano, Aurora? ¿Está bien?

- Sí, está bien. Está reunido en la Municipalidad, con el intendente y otros más, para ver si le dan alguna respuesta. Ya fueron a hacer una recorrida por los campos. El nuestro y los de los vecinos. Es increíble pero lo escuchamos solamente nosotros… El rumor parece venir desde muy abajo de nuestro campo. Nos miran como si estuviéramos locos…

La desolación de Aurora se dibuja en su rostro. Negrito intenta decirle algo como para tranquilizarla:

-Ya van a descubrir qué es, doña. Seguro que por ahí corre algún pequeño río que nadie conoce y la vertiente todavía no la han descubierto. Ya va a ver…

-¿Hay algún río que pare de a ratos y se escuche durante la noche nomás?

Luego, saludando apenas, sube a la camioneta y se va, sin esperar otra serie de conjeturas que no ayudan en nada para frenar su creciente temor.


A media tarde, Antonia, Tomás y Negrito deciden llegarse hasta el campo donde dicen escuchar el famoso rumor. En el trayecto se detienen varias veces. Negrito, al mejor estilo indio, pega su oído contra el suelo, y lo mismo hace el matrimonio. Pero no escuchan otra cosa que no sea la brisa que de a ratos hacía menear las copas de los sauces, o algunas bandadas de aves que vuelan cerca de ellos. Ninguna otra cosa sobre la superficie. Y menos, por debajo.


Dejan el camión junto al sauce pegado al jagüel, y presurosamente entran atravesando la galería de la casa de Aurora y Romano.

Al entrar a la gran sala de estilo colonial, se encuentran con todas las caras conocidas del pueblo, incluído el intendente en persona. La mayoría de los chacareros presentes son hombres que no acostumbran mostrarse en reuniones que no fueran aniversarios del pueblo o fechas patrias. De manera que si ahora se encuentran en la chacra de un vecino se debe a que la cosa es muy seria.

Romano sale al encuentro de su hermana, su cuñado y el joven peón. Aurora los saluda con un movimiento de cabeza mientras sigue sirviendo pocillos de café y copitas de licor.


La voz del secretario del intendente se escucha para pedir silencio. Acto seguido, el jefe del municipio habla con serenidad tratando de infundir tranquilidad a los allí reunidos, especialmente a los dueños del campo afectado por el rumor que hasta el momento solamente ellos padecen, ya que nadie ha percibido el ruido del que todos hablan y nadie, ajeno al campo, ha escuchado.


El intendente crea un plan de estudios topográficos de los que se hacen cargo peritos que entienden en materia de suelos y antecedentes de algún accidente geográfico en el lugar, y expertos en fenómenos meteorológicos o de cualquier índole visual y auditiva, para poder llegar cuanto antes a una explicación que aquiete el nerviosismo de los moradores del campo en cuestión. Además, ya se hace evidente el temor de que el rumor comience a extenderse por debajo de los campos aledaños, con sus lógicas consecuencias. La amenaza de que el próspero sector agro-ganadero se vea afectado por la retirada de sus propietarios, es una sombra que está comenzando a preocupar a la mayoría. Se trata de una sensación de miedo frente a algo que no perciben, y ni siquiera sospechan de qué se trata.


A los tres días de realizada la reunión es muy común ver en todos los campos linderos carpas que indican la presencia de actividades en cumplimiento a lo dispuesto por el intendente. La chacra de Aurora y Romano está cerca de parecerse a un extraño laboratorio de film de ciencia ficción. Cerca del atardecer se van aquietando las actividades rurales y apagando los motores para facilitar que el campo se cubra con el más absoluto silencio. Los faroles, uno a uno, van siendo encendidos y son esos los momentos en los cuales se divisa una actividad creciente con investigaciones que nada tienen que ver con la producción, sino con el mundo de lo desconocido.


Los días transcurren sin obtener ningún resultado que indique el origen del fenómeno. Tanto Aurora y Romano como el personal idóneo que trabaja de manera prolija y diligente en su chacra han cambiado las horas de sueño. Durante el día, bajo la luz del sol, solamente trajinan algunos peones encargados del pastoreo de los vacunos y de la recolección de una parte de la cosecha.

A partir de la puesta del sol, la chacra cobra una vida inusitada, mostrando una actividad que se diferencia del resto de las chacras de la zona rural.


Finalmente, el rumor ha sido escuchado por los técnicos.

Cosa que tranquiliza en parte a los dueños del campo. Porque no pueden precisar ni la procedencia ni las causas de semejante sonido proveniente de las profundidades.

Pasan los meses y llegan los fríos invernales, con sus lluvias y sus heladas. El plan dispuesto por el gobierno municipal ha llegado a su fin sin haber arribado a ninguna conclusión, por lo tanto, luego del desmantelamiento rápido y total de las carpas experimentales, todo vuelve a estar como antes. Con el mismo rumor y con las mismas incógnitas.


Una mañana muy fría, la más helada de la temporada, algo sorprende a todos los moradores de la chacra. Algo que van notando paulatinamente, ya que por lo temprano de aquella madrugada, el personal todavía está desayunando y esperando que amanezca. Romano es el primero que percibe algo anormal. Luego se le suma Aurora y al cabo de unos minutos ya todos los ojos miran hacia el lugar desde donde parece estar aproximándose un gran grupo de personas vistiendo extraños uniformes y escafandras. A medida que se van acercando, Romano y Aurora se miran espantados al notar la altura descomunal de los seres, quienes parecen medir tres metros de estatura. Al cabo de unos instantes, los visitantes detienen su marcha a unos cincuenta metros de distancia de la vivienda. Romano, de memoria y sin quitar los ojos del ventanal, busca la pistola automática del cajón del escritorio y Aurora toma la escopeta del closet. Los extraños seres parecen estar organizándose como para hacer algo pero no se oye el más leve sonido de sus voces.


Seguidamente, los extraños prosiguen su marcha pero esta vez, en vez de dirigirse hacia la casa lo hacen en forma de rayos de sol, es decir, en todas direcciones desde el punto donde se habían detenido, momentos antes.

El inmenso resplandor que abarca toda la zona de chacras, proveniente desde el foco luminoso que se halla en el cielo, inmóvil, es visto desde lugares muy distantes, a lo largo y a lo ancho del territorio. El rumor cobra entidad de catástrofe telúrica y nadie se explica adónde habrán ido a parar las miles de hectáreas de ese sector del país, junto con sus desafortunados ocupantes. En el lugar, solamente ha quedado un gigantesco círculo a modo de dique profundo, redondo y perfecto, excavado en el suelo, como si un inconmensurable saca-bocados se hubiera llevado esa porción de planeta. El hoyo se puede apreciar desde la ventanilla de cualquier avión, y volverse a ver en todos los países del mundo, gracias a las inmediatas comunicaciones actuales, con una similitud y exactitud como para desafiar a las ciencias matemáticas, al raciocinio y al sentido de la vista. Todo al mismo tiempo.


Los periodistas del mundo, quizás para aliviar el pánico creciente recurren a un lugar común, patético e inexorable: la Tierra está siendo convertida en un apetitoso Gruyère galáctico…


ALP©2011

Safe Creative #1105209260329

domingo, junio 12, 2011

LA ISLA ESCARPADA DE UN FARO APAGADO


Genny se sentó en la mesa para dos pegada a la puerta del restaurante, se acodó y se frotó los ojos con las palmas de las manos, en ademán inconfundible de quien quiere borrar las últimas imágenes indeseables de su mente. Después desató su cola de caballo y sacudió la cabeza como para no dejar vestigios adheridos en su memoria de lo que había sucedido hacía cinco minutos. Una contienda verbal que le tajeó la piel.

El cansancio físico de una jornada de trabajo intenso se había convertido en agotamiento mental, en hartazgo y en unas ganas enormes de tomar el teléfono y putearlo sin apuro ni decoro alguno. Pero después lo pensó bien y se dijo que en cuanto él viera su número en la pantallita del celular, no la atendería, ni remotamente.


Víctor se había presentado sin previo aviso en el restaurante que ambos habían levantado apostando a la prosperidad y a la esperanza de superar sus propios sueños, para reclamar “su parte” y renunciar.


En menos de un año la diferencia del local era notable. Hasta la clientela se había depurado de tal manera que la gran mayoría eran asiduos concurrentes, acompañados de cada vez más cantidad de invitados.

En la marquesina titilaba con letras enormes “EL FARO”. Un faro en la ciudad que atraía irresistiblemente a los paseantes y residentes del sector más internacional de Buenos Aires, gracias a que ellos sacaron a relucir toda la experiencia acumulada durante su recorrida por Francia, Italia y España en la época más dulce y rica de sus vidas mientras el amor alimentaba sus cuerpos y almas, para ponerla en práctica en el restaurante más coqueto de la capital.


Ya estaban en la ruta del éxito comercial cuando sobrevino la hecatombe de los sentimientos agotados y dejados de lado por los compromisos laborales. Hasta que paulatinamente se fueron instalando en su vocabulario cotidiano las palabras “viaje”, “engaño” y “divorcio”. Tríada letal que socavó todo intento de recomienzo de algo que ya estaba muerto y ellos no lo habían notado. O no deseaban encarar.


Genny había percibido desde hacía un tiempo el aroma acre de la traición de Víctor. Y Víctor hacía rato que sentía la anestesia de los sentidos cuando se encontraba a solas con Genny.



Ahora ambos reclamaban sus derechos. Blandían papeles como afiladas hojas mortales tratando de justificar ante el otro que ya no había motivos para continuar juntos.

El amor se escapaba en cada palabra mordaz y certera de la boca de ambos y se diluía atravesando los aires para no volver jamás.


“EL FARO” había dejado de iluminar las sonrisas de satisfacción de otrora, no tan lejanas. Y poco a poco, gradualmente, se estaba apagando para sumir en la más densa oscuridad las siluetas de un par de soñadores que quedaron ciegos de tanto ver más allá, de tanto aspirar a tenerlo todo, y mirar hacia el lado contrario al que dirigía aquel haz de luz que enfocaba a su amor.


Ya nada queda por hacer, ni a nadie hay que reclamar. Porque ni con la luz más intensa de mil faros se vuelve a la vida lo que ya no existe más.


ALP©2011

jueves, abril 21, 2011

LA IMPERMEABILIDAD PROTECTORA DEL CAPULLO




Nuestros hijos me miran con sus mudas preguntas y yo vuelvo a sentirme como siempre. Entre la espada y la pared. El peso de las decisiones otra vez acomodadas sobre mi espalda. De manera que si más adelante algo no resulta como lo esperado, recaerían las responsabilidades hacia el lado en el cual yo ocupo el pseudo lugar más importante de nuestra familia.
-Es hermosa, mamá. Vas a ver qué cómodos vamos a estar. Las habitaciones son enormes y hay tanto espacio para las cosas de todos…

Leo, mi marido, ha decidido comprar una casa más grande para estar mejor. Los chicos han crecido y nuestro hogar resulta cada vez más pequeño.
Juani cumplió diecisiete, y luego de la reunión que organizó para festejarlos con sus amigas, se quejó porque el living era tan incómodamente reducido que le impidió invitar más gente.
Gustavo, directamente no permite que sus amigos vengan a casa porque dice que no tiene privacidad para conversar o escuchar música. Y siempre nos hace sentir que la pasa mejor en las casas de otros.



Leo, Gustavo y Juani. Mi mundo. Ellos son parte de mi vida y sin embargo yo me siento fuera de la de ellos, a veces. Yo ejerzo de madre y esposa presente, sin embargo, por momentos, resulto ser madre y esposa invisible. Claro que la invisibilidad cesa cuando se trata de la ropa o de la comida. Después nos retornan al capullo.
Leo está parado junto a ellos y también está esperando mi respuesta.
-Está impecable. Recién pintada y las instalaciones, perfectas. Siempre quisimos algo así. Vas a ver los asaditos que podremos hacer. Caben tu familia y la mía. Para Nochebuena o fin de año…
-Bueno, está bien. A mí también me gusta. Pero me tienen que prometer que…

La mudanza la empezamos entre los cuatro, pero recién al cabo de un mes, ya casi estoy terminando de acomodar las cosas. Las de todos, por supuesto. Yo sola, porque ellos están muy ocupados y como yo estoy todo el día en casa…



Los días transcurren apacibles. Parece que realmente la causa de nuestras discusiones desapareció y se llamaba “casa pequeña”.
Juani demuestra que tiene la habitación que realmente cubre todas sus necesidades.
Gustavo, casi todos los días vuelve a casa con uno o dos compañeros de facultad, convertido en un gran anfitrión.
Leo viaja cada tanto por razones de trabajo, y yo trato de hacer llevadera su ausencia usando la computadora para escribir o comunicarme con amigos virtuales.
Mis amigas insisten con que debería registrarme en alguna red social para divertirme, con la posibilidad de encontrarme con gente que tal vez me conozca y se alegre de tener noticias mías.
Los resultados son casi inmediatos. Y así puedo volver a ver la apariencia actual de antiguos compañeros de oficina. Lo distintas que están mis compañeras de secundario y de facultad. Lo grandes que están sus hijos que no conozco y las nuevas parejas de las que se habían divorciado sin enterarme. La curiosidad que se incrementa en cada búsqueda y su respectivo resultado positivo me lleva a teclear el nombre de alguien que antes de casarme hacía aumentar mis pulsaciones con el sonido de su voz al saludarme. Sin darme cuenta estoy en contacto con un hombre a quien no veo desde hace más de veinte años. Y ahora lo primero que hago es encender mi computadora para ver si está conectado, si contestó mi mensaje.
Sin darme cuenta estoy aceptando la idea de tomar un café para vernos y revivir viejos tiempos de oficina.
Sin darme cuenta estoy dejando que se repitan las veces de la excusa del café. Estoy dejando que mi corazón vuelva a galopar como loco y que el esmero en mi arreglo personal se note en la mirada de los desconocidos que pasan a mi lado por la calle.
Sin darme cuenta estoy dejando de ser lo que soy, peligrosamente. Y tal vez, la envoltura del capullo se ha endurecido tanto, limitando mis movimientos, que al momento de responder a la pregunta crucial que penetra por mis oídos y sacude mi cuerpo, sólo atino a aspirar una gran bocanada de aire para responder:
-Ya no, es demasiado tarde.


ALP©2011

lunes, abril 11, 2011

LAS TRES LUNAS




Cuando ascendí al ómnibus ellas ya estaban a bordo, y pude ocupar el asiento vacío a sus espaldas. Parecían madre e hija. La que iba del lado de la ventanilla tendría unos cincuenta años y lo primero que atrajo mi atención fue el brillo de su pelo compactado en un perfecto rodete. Después, mi vista se detuvo bastante tiempo en la filigrana de sus grandes aros de oro. Por un instante pensé en el riesgo de lucir semejantes joyas en una época en la cual los robos son moneda corriente.
Al hablarle a la joven que estaba sentada a su lado, pude ver su perfil. No me cabía la menor duda de que parecía un camafeo vivo. Perfecto. Con mechones adornándole la frente y las sienes como pequeños zarcillos negros.
Cuando le sonó el celular que llevaba consigo, contestó y escuché claramente que decía:
-“Sí, te habla Helvecia. Estamos por llegar. No hagan nada hasta que lleguemos, nos vemos.”
Helvecia. Extraño nombre de mujer. Pero bueno, vaya a saberse quién la crió y se lo puso.
De pronto, algo en la vereda de enfrente nos llamó la atención a todos. Parado y vestido con una túnica blanca, se encontraba un hombre con pelo y barba largos y rubios. No hacía otra cosa más que mirar pasar a los transeúntes, quienes a su vez lo miraban de reojo, apurando el paso frente a él.
La mujer llamada Helvecia, tocándole el brazo a la más jovencita, le dijo:
-“¡Ése es el hombre al cual vamos a ver, Belkys! ¿Qué está haciendo allí parado, tan lejos de donde se supone que debería estar a estas horas?”
Volví a mirar al extraño hombre y noté que prácticamente se había quedado como abandonado. La gente evitaba pasar cerca y cruzaba de vereda. Los chicos lo señalaban con el dedo y los mayores fingían no verlo.
La joven de nombre Belkys parecía tener la intención de bajarse del transporte, pero Helvecia se lo impidió:
-“¡Ni lo pienses! Iremos hasta donde se nos indicó. Si él está parado ahí, por algo será. Sigamos hasta llegar a destino. Tal vez no se trata del mismo.
Al decir lo último arrugó levemente los ojos como para ver mejor. Y repitió:
-“No sé si es el mismo. Es bastante parecido, pero no estoy segura”.
El vehículo prosiguió su marcha y el resto del pasaje pareció olvidarse del hombre de la túnica. Pero las dos mujeres, Helvecia y Belkys, miraban hacia atrás cada tanto, como para verlo de nuevo. Me parecieron sumamente enigmáticas, como si recién llegaran al país, aunque la lengua en que hablaban no denotaba nada extraño.
Cuando faltaba poco para llegar a mi lugar de destino cambié de idea. La posibilidad de seguir a estas dos mujeres quienes en poco rato más irían a ver al de la túnica, fue un fuerte atractivo para permanecer sentada en mi lugar y de paso averiguar cómo sería el lugar de dicho encuentro.
Belkys, de rasgos agitanados, no dejaba de consultar la hora en su reloj-relicario que pendía de su cuello, objeto que pude ver bien cuando ella giró su cabeza para seguir con la mirada al hombre en cuestión.
Al cabo de unos quince minutos, el ómnibus llegó al final del recorrido y todo el pasaje descendió y se dispersó por la concurrida plataforma. Seguir a las dos mujeres no fue tarea fácil. Ambas caminaban a paso vivo, casi corriendo, y la gente que se me cruzaba en todos los sentidos hacía que de a ratos las perdiera de vista. Pero por fortuna al cruzar la avenida las divisé y las pude seguir sin acercarme demasiado.
Durante cinco o seis cuadras caminé detrás de ellas con entusiasmo, como si alguien me estuviera esperando a mí también. Me moría de sed y busqué un kiosco para comprar una botellita de agua. No había nada abierto. Claro, eran las ocho de la noche. El corazón me palpitaba de manera tal que no sabía distinguir si era por alegría o por miedo. Lo que sí podría asegurar era que ansiaba llegar cuanto antes al lugar a donde se dirigían Helvecia y Belkys.
Cuando al fin doblaron a la derecha, noté un resplandor que iba en aumento a medida que me acercaba a la esquina por donde habían desaparecido las dos mujeres.
Ansiaba saber lo que estaba ocurriendo porque había mucha luz por todos lados. Mucha gente. Muchas exclamaciones.
Y me encontré, al final de la calle, por encima de los viejos y frondosos plátanos, con algo que jamás hubiera soñado o imaginado: tres gigantescas lunas suspendidas en un cielo estrellado igual al que puedo ver desde el jardín de mi casa. Iguales a la misma luna que me hipnotiza desde que tengo uso de razón. Razón que en ese momento creía estar perdiendo, porque allí, bajo esos tres círculos plateados, parado sobre una tarima invisible, estaba el mismísimo hombre de la túnica blanca que había visto en aquella esquina cualquiera de mi ciudad.
Trémula y envuelta en una sensación indescriptible, yo empezaba a comprender que sería inútil tratar de convencer de ahora en más, a quien fuera capaz de negar lo que mis ojos agradecerán hasta el fin de mis días.


ALP©2011

lunes, febrero 21, 2011

ESMERALDAS Y RUBÍES





Una botella de vino puede ser un detonante que cambia un supuesto destino por otro inesperado y que nos convierte en seres primarios, asustadizos y empequeñecidos.
La retórica parecería ser el portal de una gran escena, la primera de una cadena de momentos que, juntos y enlazados, van perfilando una historia que promete algo diferente, atractivo y que no pasaría desapercibido.

Nada de lo antedicho iría a ocurrir, porque insisto en que una botella de vino debe tener duendes pícaros nadando en un pequeño mar de uvas y espuma, porque cuando Esmeralda toma la botella del refrigerador, la escena se prolonga más de lo debido.
Aislada del contexto hogareño, la secuencia fotográfica de ella sosteniendo el envase en su mano izquierda y el destapador en la derecha, no insinúa más que lo que muestra. Pero Esmeralda hace una cosa mientras piensa otra.
Las manos ágiles descorchan el aroma y el sonido de una botella que trae en su interior no solamente duendes, sino toda una jugada que simula ser casual. La mujer deslumbra a todos con su atuendo audaz, y se lo dicen.
El costoso vestido es un adorno disuasivo, de distracción, tan letal como inadvertido para cada uno de los comensales que están allí esa noche reunidos a la mesa de una anfitriona que se adueña de sus almas.

Suena fatal, es verdad, pero Esmeralda, con un interés en el arte culinario que todos desconocen hasta allí, es capaz de sentarse como una felina a la cabecera de su mesa, mientras apoya sus manos enjoyadas sobre el encaje azul del mantel y ordena a su mucama que sirva la comida especial.
Fue premeditado lo tarde en que fue servida la cena, fue calculada la temperatura del vino y fue muy sensual el placer de ver esas bocas hambrientas, saborear con gran gusto los bocados con corazón de rubíes molidos.

Ni una sola foto en los medios le hace justicia a la belleza de Esmeralda. Y ni un solo rastro se encuentra de los rubíes robados a su ex, para que no los disfrute con su amante de turno, aunque eso le cueste renunciar a ellos.

Existen muchas Esmeraldas en el mundo. Tan iguales y diferentes. Y hay también quienes prefieren los rubíes del tamaño para engarzar y deslumbrar.
Es que en este universo de vanidades, sólo se trata de brillar. Aunque sea en soledad, pero brillar.

APL©2011

martes, febrero 15, 2011

EL BESO DEL SARAMPIÓN




La pared adopta el vestido de puntillas verdes que le diseña el jazmín. Lo completa con flores blancas naturales, y exagera los movimientos durante el oleaje de viento, para que todos la vean. La glicina, de racimos aún tardíos, le retuerce el pie a la farola con su mano blanca y flaca. Está impaciente. El festival de perfumes se aproxima a nuestra casa de Florida y ella, algo histérica, está aún en deshabillé de hojas. Desde la ventana de mi dormitorio observo los quehaceres mudos del jardín.
Mi madre se aproxima a mi cama e interrumpe el desenfreno de imaginaciones infantiles, y mientras me dice que habló con mi maestra para comunicarle que estaré ausente unos días, apoya sus labios en mi frente y comprueba si la fiebre ha retrocedido. ¡Claro que sí, la está derrotando! Además, la logística la cubre el pediatra de la familia, quien con su arsenal de remedios, es el aliado infalible.

Mi madre. Tan linda y sabia, adivina cada uno de mis pensamientos. Y mi lecho se convierte en barco de carga. Todo cabe y todo es necesario para entretenerme mientras dura el sarampión. Debe ser por su beso que me siento mejor. Afirma que mi frente está normal. Sí, me siento mejor.

Unos cuantos años han pasado desde ese recuerdo del beso en la frente. Aquella gladiadora, campeona de lucha contra el sarampión hoy me dejó sus armas para que las use de igual manera.
La beso como lo hacía ella y me dice que ahora me toca a mí.
No es contra el sarampión con quien me estoy midiendo. Mi contrincante se esconde, no lo puedo ver, aparece a traición, pero ni se imagina con quien se ha metido…

Divago como aquella niñita de frondosa imaginación y me sale que los besos en la frente durante las enfermedades son como las reverencias de los luchadores orientales: “Te saludo con respeto, pero si puedo, te mato”.



APL©2011

jueves, enero 06, 2011

SEIP - Metodología de las investigaciones paranormales

Particularmente me interesan los temas paranormales, leo todo lo que se me cruza y esta tarde por radio escuché la nota que le hicieron a Nicolás Lage, uno de los miembros de esta institución. Me pareció un muy serio emprendimiento y pienso continuar acercándome a su sitio para seguir las alternativas de sus investigaciones.


SEIP - Metodología de las investigaciones paranormales