MIS HISTORIAS. La alquimia entre la realidad y los sueños. Entre los sueños y la imaginación.







domingo, junio 12, 2011

LA ISLA ESCARPADA DE UN FARO APAGADO


Genny se sentó en la mesa para dos pegada a la puerta del restaurante, se acodó y se frotó los ojos con las palmas de las manos, en ademán inconfundible de quien quiere borrar las últimas imágenes indeseables de su mente. Después desató su cola de caballo y sacudió la cabeza como para no dejar vestigios adheridos en su memoria de lo que había sucedido hacía cinco minutos. Una contienda verbal que le tajeó la piel.

El cansancio físico de una jornada de trabajo intenso se había convertido en agotamiento mental, en hartazgo y en unas ganas enormes de tomar el teléfono y putearlo sin apuro ni decoro alguno. Pero después lo pensó bien y se dijo que en cuanto él viera su número en la pantallita del celular, no la atendería, ni remotamente.


Víctor se había presentado sin previo aviso en el restaurante que ambos habían levantado apostando a la prosperidad y a la esperanza de superar sus propios sueños, para reclamar “su parte” y renunciar.


En menos de un año la diferencia del local era notable. Hasta la clientela se había depurado de tal manera que la gran mayoría eran asiduos concurrentes, acompañados de cada vez más cantidad de invitados.

En la marquesina titilaba con letras enormes “EL FARO”. Un faro en la ciudad que atraía irresistiblemente a los paseantes y residentes del sector más internacional de Buenos Aires, gracias a que ellos sacaron a relucir toda la experiencia acumulada durante su recorrida por Francia, Italia y España en la época más dulce y rica de sus vidas mientras el amor alimentaba sus cuerpos y almas, para ponerla en práctica en el restaurante más coqueto de la capital.


Ya estaban en la ruta del éxito comercial cuando sobrevino la hecatombe de los sentimientos agotados y dejados de lado por los compromisos laborales. Hasta que paulatinamente se fueron instalando en su vocabulario cotidiano las palabras “viaje”, “engaño” y “divorcio”. Tríada letal que socavó todo intento de recomienzo de algo que ya estaba muerto y ellos no lo habían notado. O no deseaban encarar.


Genny había percibido desde hacía un tiempo el aroma acre de la traición de Víctor. Y Víctor hacía rato que sentía la anestesia de los sentidos cuando se encontraba a solas con Genny.



Ahora ambos reclamaban sus derechos. Blandían papeles como afiladas hojas mortales tratando de justificar ante el otro que ya no había motivos para continuar juntos.

El amor se escapaba en cada palabra mordaz y certera de la boca de ambos y se diluía atravesando los aires para no volver jamás.


“EL FARO” había dejado de iluminar las sonrisas de satisfacción de otrora, no tan lejanas. Y poco a poco, gradualmente, se estaba apagando para sumir en la más densa oscuridad las siluetas de un par de soñadores que quedaron ciegos de tanto ver más allá, de tanto aspirar a tenerlo todo, y mirar hacia el lado contrario al que dirigía aquel haz de luz que enfocaba a su amor.


Ya nada queda por hacer, ni a nadie hay que reclamar. Porque ni con la luz más intensa de mil faros se vuelve a la vida lo que ya no existe más.


ALP©2011

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